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"Volar", Henry Thoreauren iruzkinak, oharrak eta hausnarketak hegaztien inguruan (eta gehiago)

Asier Sarasua 2018/10/02 21:10
"Volar", Henry Thoreau. (Pepitas de calabaza, 2017).
"Volar", Henry Thoreauren iruzkinak, oharrak eta hausnarketak hegaztien inguruan (eta gehiago)

Henry Thoreau

Henry David Thoreau (Concord, Massachusetts, 1817ko uztailaren 12a - 1862ko maiatzaren 6a) estatubatuar filosofo, idazle eta naturalista izan zen. Herman Melville eta Mark Twainen garaikidea izanda, eurekin batera iparamerikar literaturaren sortzaileetarikoa dugu. Saioa eta olerkigintza landu zituen bereziki.

Ekologiaren gurasoetako bat ere bada. Gaur egun nabari egiten zaizkigun industria-gizartearen gabeziak aurreikusi zituen XIX. mendearen erdialdean (kontsumismo gehiegizkoa, stresa, naturatik larregi urruntzea,...).

Desbedientzia zibilaren sustatzaile, Mexikoren aurkako gerraren kontra egin zuen, Esklabuen Legea salatu zuen, abolizionista ezaguna izan zen, bakezale eta ekologista, pentsalari, antikontsumista...

Bere bizitzan zehar hainbat lanbide izan zituen (arkatz ekoizle, lursailen neurtzaile eta topografo, irakasle,...), baina ahal zuela, lanak eta irabaziak alde batera utzi, eta izadiarekin bat egiten duen bizimodu apal eta xumea izan zuen.

Batez ere, bi liburuk egin dute ezagun: Walden, inguru naturalean soilki bizitzeko hausnarketa, eta Civil Disobedience, estatu bidegabe baten aurrean desobedientziara jotzeko argudioak jasotzen dituen saiakera. Beste hainbat lan ere utzi zituen, gehienak argitara gabeak.

"Volar", Antonio Casado da Rochak eta Jose Ignacio Forondak ondutako bilduma

Thoreauk bere lanetan hegaztien inguruan utzitako ohar eta iruzkinetan oinarrituta, Antonio Casado da Rochak eta Jose Ignacio Forondak Volar (Pepitas de Calabaza, 2017) bilduma osatu dute, beraiek bildu, itzuli eta orraztutako edizioa.

Bilduma honetan denetik aurkituko dugu, iruzkin poetikoak, ohar naturalistikoak, ikusitako eta entzundako hegaztien zerrenda eta aipamenak, luma eta arrautzen deskripzio zehatzak... Thoreauren arrano-begiradak dena harrapatzen zuen.

Volar ez da biografia bat, baina Thoreauren bizitzaren zertzeladak ere ematen dizkigu, nola bizi zen eta nola pentsatzen zuen, bere alderdi filosofikoa zein zientifikoa.

Ez da Thoreauk hegaztien inguruan idatzitako guztia, hautaketa bat baizik, egileek egin dutena. Izan ere, Thoreauk gutxi argitaratu zuen bizi zelarik, baina asko ere asko idatzi. 1906an bere bitakoretako apunte guztiak argitaratu ziren, 7.000 orrialde 14 liburutan bilduta. Hangoak dira liburu honetan bildu dituzten aipamen asko, baina baita ere bere liburuetakoak, hil aurretik zein ondoren argitaratutakoak, besteak beste bere lan naturalistiko ezagunenetakoak, Walden (1854) eta Walking (1861).

Edizio honen arduradunek liburuan dioten moduan, "Thoreau nos invitó a pasear, a contemplar, a pensar, a escribir. Ahora además, nos invita a volar y cantar. Y a mirar las aves, porque las aves son la mejor puerta de entrada a la naturaleza. (...) Como aguila no se le escapa nada de la naturaleza, tiene una vista magnifica, mirada atenta y asombrada, apasionada pero serena". Hori erakutsi nahi izan digute egileek Volar honetan, Thoreauk bere idazkietan hegaztiei buruz idatzitakoak bilduz.

Volar, Thoreau

** Oharra: goiko zenbait datu eta Thoreau-ren argazkia euskarazko Wikipediatik hartuta.

 

Volar.  Henry Thoreau. (Pepitas de calabaza, 2017).

Hona hemen liburuan jasotako pasarte batzuk.

Hoy he descubierto que todos mis conocimientos de ornitología no me sirven de nada. Por fortuna, los pájaros que he oido cantar no pertenecían al ámbito de la ciencia, ya que cantaban con la misma frescura del primer día de la creacíon, y sus canciones procedían de un territorio nunca hollado.

Odio los museos porque no hay nada que me abrume tanto el espíritu. Los museos son las catacumbas de la naturaleza.

Y así son nuestros mejores días, que siempre nacen en medio de la niebla.

Creo en el majestuoso aguilucho que planea en círculos, aparantemente sin ningún esfuerzo, ha aprendido a hacerlo cuando se deslizaba por el suelo como un reptil en un estadio anterior de la existencia. Antes de empezar a correr hay que haber reptado, y antes de empezar a volar hay que haber corrido sobre la superficie.

Sé que el gorrión trina y revolotea y canta en armonía con el gran diseño del universo; sé que el hombre no se comunica con él y no comprende su idioma porque no forma un mismo todo con la naturaleza. Y me reprocho a mi mismo haber mirado con indiferencia el vuelo de las aves y haber creído que esas aves no eran mejores que yo.

En el bosque me topo con una pequeña hembra de grévol engolado y su nidada. A pocos pasos de mí despliega la cola en forma de abanico y se pone a golpear, intrépida, el suelo con las alas para distraer mi atención mientras sus polluelos se dispersan. Pero los delata un áspero y débil pío-pío, en tanto que ella maúlla y chilla como si quisiera señalarles una dirección por la que huir.

¿No resultaría muy últil tener un catalejo con el que poder observar a las aves tímidas, como las ánades o las rapaces? En muchos aspectos sería mucho mejor que tener una escopeta. Con ella uno puede observar a las aves de cerca, pero muertas, en tanto que con el catalejo uno las tiene vivas. Es más fácil identificar a un ave si está muerta, porque a la hora de describirla con minuciosidad siempre se ha hecho con un ejemplar muerto, pero se pueden estudiar mucho mejor los hábitos y el aspecto de un ave si está viva.

Echo de menos la vida salvaje, una naturaleza sobre la que no pueda poner el pie, unos bosques en los que cante eternamente el zorzal maculado y donde las horas siempre sean las primeras horas de la mañana, y en los que haya rocío sobre la hierba, y el día nunca pueda ser acusado de nada.

Hace unas semanas que me he comprado un catalejo. Me compro muy pocas cosas, y solo cuando ha pasado largo tiempo desde que he empezado a necesitarlas, así que cuando por fin las obtengo, estoy predispuesto a usarlas de la forma más idónea para obtener de ellas todo su dulzor.

Dod, el corredor de fincas, me contó la primavera pasada que sabía cuándo llegaba el primer azulejo a su casita porque siempre tomaba nota de ello. Y John Brown, comerciante, me ha dicho esta mañana que las golondrinas llegaron por primera vez a su casita el día 13, puesto que “lo consigno en un memorándum”. Aparte de todas las cosas que apuntan en sus diarios y en sus libros de contabilidad, se dedican a registrar estas cosas.

Hoy el cielo está lleno de pájaros; parecen asistir a la aparición de las primeras yemas en los árboles. Los árboles están empezando a echar las hojas, y las alas con forma de hoja de los pájaros flotan en el aire. Primero estallan las yemas, luego los insectos, luego las aves.

Con anhelo infinito y con una profunda aspiracíon busco la soledad, cada vez más resuelto y fortalecido, pero también con la misma debilidad jovial con la que siempre busco el contacto con los demás. Oigo el chillido del añapero y el canto de un chotacabras. También oigo el trémulo chillido de un búho chico en el bosque de Holden, que suena como el relincho de un caballo y no como la agachadiza. Ahora, a las 7:45, una media hora después de la puesta de sol, el río ha cambiado de aspecto y se ha llenado de luz en este paisaje sombrío: parece una franja plateada de cielo, con el mismo color y el mismo fulgor que el cielo. Al volver a casa a través de las tierras de Hayden huelo el humo que arde en el prado. Me gusta ese olor. Es el humo de mi pipa. Me estoy fumando la tierra.

Es indudable que los pájaros temen a los hombres. Dejan que todas las demás criaturas se les acerquen, con la excepción quizá de una o dos especies de depredadores o de aves de presa, pero no dejan que se les acerque el hombre. ¿Qué significa esto? ¿No significa que el hombre es también un depredador para ellos? (…) Pero es que las aves saben muy bien que el hombre no es tan humano como finge ser.

Me paso una buena parte del tiempo observando las costumbres de los animales salvajes, mis vecinos animales. Gracias a sus movimientos y a sus migraciones siempre puedo saber en qué parte del año estamos. Son muy indicativos los vuelos de las barnaclas y las migraciones anuales de los peces ventosa, etc., etc. Pero cuando caigo en la cuenta de que han sido exterminados los animales más nobles que vivían aquí – el puma, la pantera de Florida, el lince, el glotón, el lobo, el oso, el alce, el ciervo, el castor, el pavo salvaje-, no puedo dejar de pensar que vivo en una región domesticada y, por así decirlo, también castrada. ¿No serían mucho más interesantes los hábitos y movimientos de todos esos animales salvajes de gran tamaño? ¿Y no se trata de una naturaleza imperfecta y mutilada la que yo me dedico a estudiar? (…) Y cuando pienso en cómo eran los sonidos y los cantos que traía la primavera, o las migraciones y trabajos, o los cambios en la piel y el plumaje que marcaban las demás estaciones del año, llego a la conclusión de que mi vida en la naturaleza, y esta ronda de fenómenos naturales que yo llamo el año, están lamentablemente incompletas.

Porque toda la naturaleza es un instrumento musical tocado por sus criaturas, que celebran inconscientemente su alegría o su dolor.

Mide tu salud por la simpatía con que recibes las mañanas y la primavera. Si no hay nada en ti que reaccione ante el despertar de la naturaleza, debes saber que ya has dejado atrás la mañana y la primavera de tu vida. Y será mejor que empieces a tomarte el pulso.

Tenemos suerte de contar con pájaros cantores y con oídos para escucharlos. Y qué gran institución es esa. No estamos obligados a atrapar y a enjaular pájaros, ni a ser criadores de aves en el sentido normal del término. Y da lo mismo que hagamos un trabajo duro o agradable, y tanto da si somos felices o infelices, porque siempre habrá un pájaro que cante para nosotros mientras estemos trabajando.

Todo esto le queda muy claro al ojo atento, aunque podría pasarle desapercibido a la mayoría de la gente. Y así, cada viento que sopla se registra a sí mismo.

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